COMO UN HOMBRE CUALQUIERA
AL abrazar mi cuerpo,
ten presente
esta honda verdad:
que mi cuerpo es tan sólo
una efímera sombra en mitad de la sombra
sin límites del tiempo,
que en mi carne
jamás abrazarás la trascendencia
pues no existe misterio
en el cuerpo que es polvo
y sólo polvo.
No olvides, amor mío,
que no estoy en la carne que tremola
sino en la música de tu deseo.